Cuando sientes que hoy no es el día…

Mis profesores de yoga siempre dicen que escuches a tu cuerpo cuando practicas porque ningún día es igual que otro. A las mujeres nos afectan los ciclos menstruales, por ejemplo y en nuestra práctica de Ashtanga no practicamos esos días, ni en luna llena y luna nueva porque nuestro cuerpo es un 70% de agua y las fases lunares afectan a los fluidos como se observa en el mar. Afecta a nuestra energía y a nuestra flexibilidad. Incluso se dice que es posible sentirse en expansión y por ende más flexible, lo cual puede dar lugar a una lesión. O la teoría que proviene de la India sobre que esos días la mente está menos centrada y por eso en la Universidad de Sánscrito cerraba los días de luna…. Sea científicamente constatable o no, está claro que los campos magnéticos afectan al planeta, al sol y a la luna y por lo tanto a nosotros.

Entonces, llega un día en que vas a practicar y te das cuenta que estás como un palo de rígida… Eso me ha pasado esta mañana. Tras terminar la práctica, estaba pensando qué podía ser y como no es luna he caído que en breve entraré en el ciclo menstrual. He de confesar que tengo bastante descontrol con llevar la cuenta del ciclo menstrual y este año que he intensificado la práctica, me he dado cuenta de que es importante, ya que así puedo prever los días que no debo practicar Ashtanga y llevar mejor contabilizados los bonos mensuales de las clases. Entonces como decía, pensaba que anoche descansé bien y por eso creo que puede ser que se acercan esos días del mes….

Durante la práctica me he sentido frustrada, sobre todo al principio porque me costaba mucho estirar las piernas en Padahastasana y en los primeros Adho Mukhas. Además cuando he ido al suelo, en los Janu Sirsasana tampoco bajaba como habitualmente… y así un largo etcétera de posturas en las que me sentía muy acortada, no sólo a nivel de isquiotibiales sino de sacro, que me dolía en Paschimotanassana o en Halasana. Tampoco me llegaba la cabeza al suelo en los Prasaritas….

Así que he llegado a la oficina y me he sentido enfadada porque no me funcionaban las claves de acceso y estaba leyendo los correos en el móvil… y pensado: «vaya, hoy no tengo el día….» me siento como de «mala leche» con perdón, cabreada con el mundo. Así que he pensado que necesitaba parar y respirar. Darme cuenta de lo que me estaba pasando. Que no merecía la pena ese estado y he pensado que escribir en el blog me ayudaría a expresar mis sentimientos.

Ahora estoy mucho más tranquila, asumiendo que mi práctica de hoy ha sido diferente y eso no debe tener importancia, lo importante es que he practicado un día más y eso me beneficia. Que mi estado se debe a una situación puntual y temporal que no puedo evitar y que debo aceptar. Que a veces la tecnología falla y nadie tiene la culpa, tengo que ser paciente.

Intentaré poner plena conciencia y plena atención el resto del día para pasarlo lo mejor posible, a pesar de mi estado físico y a pesar de las externalidades, comprendiendome, aceptándome, siendo menos exigente.

¿Te has sentido alguna vez parecido? ¿Cómo reacciones ante aquello que sucede como no esperabas?

«La frustración es un estado emocional interesante, porque tiende a sacar lo peor de quien está frustrado

Daniel Handler

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