Vamos a empezar….

En esta primera entrada voy a hablar de algo en lo que llevo trabajando los últimos días: no juzgar, pero sobre todo no criticar. Pero qué difícil es!!. Es verdad cuando se dice eso de que «criticar es el deporte nacional»… Y es que cuando estoy con gente me doy cuenta que lo hacemos cada segundo. Hablamos de otras personas que no están presentes, de los que vemos pasar e incluso de los que están porque tenemos confianza ¡y se lo decimos a la cara!. En el trabajo, con la familia, con los amigos…. en cualquier ocasión. Además observando te das cuenta de que en la mayoría de los casos lo hacemos para hablar mal de los demás, para destacar lo malo de sus personalidades o de lque «nosotros» creemos que son defectos y cosas que nos perjudican. Y digo esto porque al fin y al cabo, cuando hablamos mal o bien de alguien es porque hemos construido una opinión, una imagen sobre esa persona en nuestra mente a base de prejuicios o juicios de valor. Porque cuántas veces hemos oído eso de «este es un trepa», «es muy simpático»,» este es esto o aquello….» emitimos juicios, además muchas veces sobre personas de las que sabemos poco o nada, ya que vivimos en una sociedad donde cada vez es más difícil conocer a las personas de verdad. No paramos a reflexionar sobre cómo está esa persona anímicamente, qué educación ha tenido, qué experiencias, etc. Nos cegamos por haber construido esa imagen sobre la persona a base de juzgar y no damos lugar a ver todo el abanico de posibilidades que la vida nos ofrece, a disfrutar, a simplemente observar para nutrirnos, ser más sabios y más felices.

A veces sucede que las personas no reaccionan como a ti te gustaría o como tu esperas y entonces emites un juicio de valor… normalmente negativo, que lo que provoca es que te recargues de mala energía: «porque fijate lo que ha pasado…. lo que me ha dicho…que egoísta…. pues no le pienso decir, ayudar, llamar, etc». Y al final tu sufres, lo pasas mal porque estás intoxicado con esos pensamientos negativos. No te das cuenta de que aquello que no ha sucedido como tu esperabas no ha sido un complot para hacerte daño, que quizá esa persona tenga sus motivos, «los suyos» y no los tuyos para haber dicho o hecho eso que tanto te ha molestado y que además nada tiene que ver contigo, ni mucho menos existía intención alguna de hacerte ningún mal a ti. Pero el Ego se apodera de nosotros y es entonces cuando debemos parar y darnos cuenta de lo que nos está retroalimentando los pensamientos.

Entonces, dentro de lo complicado que es todo esto, llevo unos días intentando darme cuenta de cuando juzgo o critico. Me cuesta discernir entre el juicio y la opinión, pero empiezo por no emitir juicios que suponen hablar mal sobre personas o situaciones. Y cuesta mucho!! porque siempre estamos hablando de cosas o de nosotros. Me hace gracia porque cuando a lo mejor estoy teniendo una conversación con Iñaki en casa y depende del comentario que estemos haciendo, nos decimos mutuamente «¡¡no critiques!!» y a veces nos reímos, porque es verdad que es fácil dejarse llevar.

«Lo importante no es lo que pueda despreciar un ser humano, o menospreciar o criticar, sino lo que puede amar, valorar y apreciar.»

John Ruskin

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